Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Dos jóvenes pensadores

¿Es posible hacer una “filosofía joven”, es decir, una filosofía “desde la juventud” y “para la juventud”? Continuamente separamos la “filosofía como actividad” de la “filosofía como sistema o como contenido”. Con frecuencia se ensalza la primera y se mira con desconfianza la segunda, dada la variedad de opiniones incompatibles que refleja la historia de la filosofía. Parece pues que habría que insistir en la actitud filosófica. Si es verdad que a filosofar se aprende filosofando, tendremos que poner a punto un “modo de filosofar adolescente”.

Con estas palabras justificaba el filósofo José Antonio Marina la inclusión, en el libro de texto de 1º de Bachillerato Prosofía, de un apartado llamado “Filosofía joven”, donde se invitaba a los jóvenes estudiantes a disertar sobre temas de la vida cotidiana, siempre en conexión con los grandes temas del pensamiento. Al fin y al cabo, los filósofos cuyo pensamiento estudiamos ahora como figuras estáticas eran seres humanos que pensaban, sentían y vivían en un momento histórico determinado, y por tanto su pensamiento está, de una manera o de otra, delimitado por ese entorno.

Filosofía joven

Cristina Yuki Sepúlveda, tras ganar la V Olimpiada Filosófica. Foto: Olimpiada Filosófica.

¿Qué ocurre si prestamos atención a lo que piensan nuestros estudiantes?

Sucederá que escucharemos voces propias que reflexionan sobre la actualidad y sobre su vida cotidiana, sin dejar de ponerlos en relación con los grandes temas de la filosofía y de sentirse identificados con algunos de sus autores. “Creo que filosofía la hacemos todos a diario, queramos o no. El simple hecho de existir como criaturas racionales, sensibles e imaginativas nos obliga a hacer filosofía sí o sí.” “Vemos algo que puede ser impactante, como el terremoto de Haití, o algo que forma parte de nuestra rutina, como puede ser el instituto, y de ahí puede surgir toda una disertación sobre temática variada. Al fin y al cabo, pensar es una acción intrínseca al hombre, no nos tienen que invitar a ello, sino que nosotros nos tenemos que tirar de cabeza a hacerlo”.

Quienes hablan son Ismael B., cuya identidad digital, Filosente, mantiene al menos dos blogs (el original y su sucursal en Aprender a Pensar), además de participar en numerosas iniciativas web de distinto tipo, y Cristina Yuki Sepúlveda, ganadora de la V Olimpiada Filosófica de Castilla y León, certamen organizado por la Asociación Olimpiada Filosófica desde hace años. Ambos son un ejemplo de la filosofía joven que se gesta en nuestras aulas, y que en los últimos tiempos está encontrando un buen aliado en Internet.

Filosente es, en sus propias palabras, el “intento de adolescente de ser filósofo”. Filosente publica prácticamente una entrada a día en sus blogs, en los que diserta sobre los asuntos del día a día, analiza hechos que llaman su atención y propone respuestas para algunas preguntas; a veces, incluso, solo deja planteadas las preguntas. Y siempre hay sitio para el humor: “Naces, creces, te reproduces y mueres. Menos mal que la vida no es tan rutinaria como en los libros de texto…”

Los dos tienen muy clara la presencia de la filosofía en los planes de estudios, aunque Filosente reconoce que “no puedo ser objetivo en esta pregunta, ya que la filosofía es una asignatura que me gusta bastante”. “Preguntar si la Filosofía es necesaria es como preguntar si pensar es necesario. Es posible que muchos de las funciones que tenía la Filosofía se hayan escindido de ella como ciencias, pero la Filosofía nos habla de las personas, de nuestra forma de pensar, de nuestra historia. Puede que en esta sociedad donde todo ocurre de manera vertiginosa y donde no hay tiempo para nada, pararse a pensar en el mundo parezca una pérdida del dichoso tiempo, que tan valioso es. Sin embargo, a pesar de que ya no nos ponemos a pensar por qué se pone el Sol todos los días, sí que debemos pensar de manera crítica sobre nuestra sociedad, si los valores que la sostiene son los legítimos, sobre la manera de funcionar el mundo, y así un largo etc. Si todas las personas se pararan a pensar de vez en cuando, el mundo iría mucho mejor”, sostiene Cristina. Para Ismael, la filosofía resulta “bastante estimulante”: “para mí muchas veces es un reto enfrentarme a uno de los textos que nos trae mi profesor de filosofía y tratar de digerirlo, analizarlo, extraer ideas principales y sacar mis propias conclusiones”.

El papel de la filosofía

En la disertación premiada en la olimpiada filosófica, Cristina planteaba una cuestión de máxima actualidad: si puede estimularse al cerebro para que reciba las impresiones que normalmente origina en él el mundo “real”, ¿cómo diferenciar la realidad virtual de la “verdadera”? Una vuelta de tuerca más al viejo problema que ya abordó Descartes, y fue replanteado por Kant. Para Cristina, en este ensayo, “hay una pregunta que la ciencia no puede responder, y esa es: ¿Qué es lo real?”  Sin embargo, no duda ante la pregunta de si la filosofía tiene algo que decir en las cuestiones científicas: “No hay más que ver todos los problemas éticos que está planteando el avance de la ingeniería genética para darse cuenta de que sí, la Filosofía tiene algo que decir en la Ciencia. La Filosofía habla del mundo, y la Ciencia antes era parte de la Filosofía, no entiendo esa tendencia a enemistar dos ramas hermanas”. Quizá por eso imagina un futuro que pasa por estudiar medicina.

Ismael, en cambio, se inclina más por el mundo de la programación informática y el ocio electrónico, su “hábitat” natural desde hace años. Para Ismael, la función de la filosofía hoy día es que “puede ayudarnos a luchar contra el borreguismo. No todos somos iguales y, por ende, no todos pensamos igual. Yo creo que la filosofía ayuda a ampliar horizontes, a aprender a pensar por uno mismo. Las ciencias te enseñan a pensar de una forma racional y lógica, pero hace falta algo que te enseñe a pensar a secas”. Exactamente lo mismo que defiende Cristina, para quien la supresión de la filosofía de los planes de estudio es impensable: “Nadie se pregunta si es necesario que las Matemáticas tengan presencia en los planes de estudio, es incoherente que se pregunte con la Filosofía. Si lo que queremos que salgan de nuestras escuelas son ovejas, pueden suprimir alegremente no sólo la Filosofía, sino también la Historia y todas aquellas asignaturas que nos hagan pensar un poco sobre los seres humanos y sobre los errores que hemos cometido”.



escrito el 8 de junio de 2010 por en Experiencias

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2 Comentarios en Dos jóvenes pensadores

  1. Filosente | 08-06-2010 a las 14:10 | Denunciar Comentario
    1

    Bueno, me acaba de llegar el correo de Julia con este artículo y he de decir que me han impresionado mucho la respuestas de Cristina. Gracias a gente como ella se demuestra que el tópico de adolescente descerebrado no es más que eso, un tópico.

    Y bueno, creo que no tengo mucho más que añadir… Quizá deba de desmentir el ritmo que me adjudicáis, ya que últimamente, entre exámenes y demás cosas no tengo tiempo casi ni para respirar…

  2. Eva María Rodríguez | 15-06-2010 a las 14:49 | Denunciar Comentario
    2

    Me quedo con esta frase de Cristina: “Preguntar si la Filosofía es necesaria es como preguntar si pensar es necesario”. El pensamiento y el conocimiento son muy “peligrosos”… sobre todo cuando el pensamiento es crítico y el conocimiento fundamentado. Cualquier mente pensante con espíritu crítico defiende y fomenta la filosofía como disciplina. A quien no le interesa algo así, incluso lucha por eliminarlo… ¿será que le da miedo algo?

    Nota: Siento no saber reproducir con signos el tono irónico de mis palabras

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