Aprender a Pensar

Repensar la Educación

Una actividad extraescolar por competencias – Amelia Álvarez

Quisiera compartir con vosotros una experiencia docente en Competencias Educativas que realicé con alumnos de la ESO el curso anterior en un centro público de Alcobendas, y de la que saqué aprendizajes y conclusiones muy útiles para nuestra tarea educativa. Mi experiencia en la medición de competencias es muy escasa, por lo que no puedo hacer una valoración general sobre el aprendizaje y el desarrollo de capacidades y la eficacia de su aplicación, pero sí puedo transmitiros los aciertos y problemas que observé durante esta pequeña investigación educativa.

Propuesta

La propuesta y la información que comuniqué a mis alumnos fue la realización de una actividad extraescolar que conllevaba un nuevo método y evaluación, y cuya óptima realización sería definitiva en la nota final.

La actividad extraescolar  fue “Conocer la ciudad de Burgos”.

Objetivos propuestos:

– Conocer a través de las fuentes de información la ciudad de Burgos.

Exploración de esta ciudad a través del ordenador antes de ir. Tuvieron que buscar todo lo que les aportara un mejor conocimiento de la ciudad (mapa de la ciudad, geografía, historia, monumentos relevantes, leyendas, comidas típicas, personajes literarios, etc.).

– Conocer los grandes monumentos religiosos de la cuidad; su arte e historia (personajes); curiosidades arquitectónicas; su sentido; su religiosidad (figuras religiosas de relevancia, fundadores de congregaciones que tienen viven y sostienen esos lugares, etc.)

– Aprender a viajar y a descubrir las ciudades, su cultura, sus raíces y su tradición.

– Aprender a convivir con los iguales, compartiendo diversas tareas en común pero con autonomía de elección y ejecución.

– Aprender a compartir el tiempo con los otros utilizando los distintos recursos necesarios para una buena comunicación humana.

– Aprender a organizar y rentabilizar el tiempo, el esfuerzo, el trabajo y todos los recursos incluidos en la actividad.

–  Aprender a respetar al otro en todo lo que eso conlleva de positivo para uno y los demás.

– Potenciar la autonomía y la toma de decisiones al realizar el trabajo y la actividad.

Elementos utilizados

La muestra fue tomada al azar: todos los alumnos de 2º de la ESO que yo tenía ese año en mi asignatura, siendo un total de 98 alumnos. Su nivel educativo era, en dos de las clases, medio-bajo, y en las otras dos, de fracaso escolar persistente. Hace más de 20 años que me dedico a trabajar especialmente con alumnos que presentan dificultades de aprendizaje y sufren la exclusión social, y también he tenido mayoritariamente alumnos con profundo abandono familiar y social, y quizá estas sean las características de estas dos clases.

Muchos de estos alumnos, como os podéis imaginar, no tienen ninguna motivación escolar, arrastran un significativo desfase académico y pertenecen a distintos contextos sociales, económicos y culturales.

Uno de los aciertos de esta experiencia fue el ubicar los objetivos educativos dentro de una salida extraescolar, pues fue el elemento más motivador entre los alumnos y consecuentemente supuso la vinculación necesaria para conseguir los objetivos seleccionados.

La excursión fue “un largo y activo día”, pues teníamos concertadas previamente todas las visitas a los monumentos mas característicos y en especial a aquellos que habíamos seleccionados entre todos como representativos y fundamentales para el conocimiento de la ciudad. También concertamos el acompañamiento de dos guías para los cuatro grupos de trabajo. Los guías, en las visitas, se repartían al azar los distintos grupos. Una característica a tener en cuenta fueron las diferencias entre los guías en el “cómo” y en el “qué” de la información  que transmitieron a los chicos sobre los mismos monumentos. Todos los alumnos llevaban un cuadernillo de notas donde apuntaban aquello que tenía interés para su trabajo o aportaba una nueva información o búsqueda.

Los monumentos seleccionados fueron:

  • la Catedral
  • El Monasterio de las Huelgas
  • la Cartuja de Miraflores

Los alumnos tuvieron una hora y media libre para comer o conocer el casco antiguo de la cuidad.

Durante el viaje, en el autobús, no se proyectaron películas ni se escuchó música con la intención de que se forzara al diálogo y conversación entre los alumnos, condición básica para el proceso de socialización y convivencia, objetivos también perseguidos. Al principio hubo insistencia por parte de los alumnos en poner películas y cd’s, pero no duró mucho, produciéndose inmediatamente un diálogo entre ellos. Cantamos, contamos chistes y contemplábamos felizmente “el pasar” del paisaje desde nuestro autobús.

En estas actividades, una buena temporalización de la jornada, la planificación de las distintas tareas y la organización de los grupos es una variable fundamental que puede condicionar de manera decisiva el éxito de la actividad, por lo que se requiere cuidar esto con detalle.

Metodología

La metodología del profesor fue la de pautar unas normas de forma, estilo y cumplimiento con respeto al trabajo o portfolio, al tiempo de ejecución (mes y medio) y a la libre elección de búsqueda de información y procesos de aprendizaje de cada alumno en relación al objetivo general de la actividad.

También expliqué con detalle el sistema de evaluación. Éste consistió en:

  • Entrega del trabajo o portfolio (al final de las evaluaciones)
  • Aplicación de un cuestionario en dos partes que intenta medir:

1- Evaluación de los procedimientos; adquisición de la información; dificultades en la consecución de la información; manejo informático, selección de las fuentes y valoración de dicha información: competencia digital y tratamiento de la información

2 – Cuestionario examen con preguntas extraídas de los datos y aprendizajes comunes y específicos (atendiendo a los contenidos generales y a cada uno de los objetivos específicos anteriormente seleccionados). Al final de esta prueba los alumnos hacen una valoración general y específica de los objetivos, contenidos y procedimientos de dicha actividad (evaluación cualitativa), seguida de una autoevaluación (nota numérica, evaluación cuantitativa): competencia lingüística y competencia cultural y artística.

Después  se realiza una coevaluación, con anotaciones o correcciones del compañero examinador, que pone al final una nota. En este procedimiento se controló por parte del profesor el que hubiera la máxima neutralidad e independencia en la elección del corrector. Evitamos que fueran los amigos, los colegas, los enemigos…etc. En los casos de alumnos desmotivados y con desfase curricular intenté que su examinador fuera alguien con un nivel superior pero con actitud y acogida positiva, queriendo evitar refuerzos sobre el fracaso, lo cual no se dio, curiosamente, en ninguno de los casos.

Por último se aplicó una heteroevaluación. Ésta consiste en la corrección del profesor, a través de la observación y toma de notas individuales y de grupo a lo largo de todo el proceso y realización de la actividad. También se tendrá en cuenta el trabajo o porfolio de cada uno de los alumnos.

Y por último, sí se produce la consecución de los objetivos, comprobando si la nota final está ajustada a dichos contenidos.

Después de todo este procedimiento se discutieron en clase los casos desajustados, proponiendo tareas de recuperación y mejoras.

Observación profesional y comentario evaluativo

La valoración que hago de esta experiencia es muy positiva, ya que es sorprendente el efecto favorable que produce en los alumnos. Una de las conclusiones a las que he llegado es que el aprendizaje por competencias mantiene la posibilidad de que cada alumno pueda manejar de manera libre (dentro de las reglas del juego) su aprendizaje.

Es este un método donde todos los alumnos tienen cabida y posibilidades de éxito. Este diseño de enseñar por competencias ayuda, potencia, desarrolla y sostiene mejor la individualidad del sujeto frente a su “aprender, saber y vivir”. Es difícil hacer una comparación valorativa de los diferentes modelos educativos con los cuales se funciona en la escuela,  pero el momento por el que atraviesa la educación actual quizá este sea el más oportuno, debido a los diferentes subniveles que tienen nuestros alumnos y a la atención a la diversidad que se establece en las leyes actuales.

Hay que destacar e incluir en los modelos educativos la importancia y valor que tienen las actividades extraescolares. El buen diseño, uso y aplicación de éstas, en especial con alumnos con fracaso escolar, son muy positivas, pues el aprendizaje fuera del aula puede generar sentimientos en estos alumnos de reconciliación con la escuela, sintiéndose el alumno “capaz de ser capaz” de integrarse en el grupo y así dirigirse de nuevo hacia el aula.

Los alumnos disfrutaron directamente del acto de aprender y de la posibilidad real de inclusión en el grupo, en la sociedad. Los resultados académicos fueron sorprendentes, el porcentaje de suspensos no llegó al 10% solo en la parte de conocimientos (estudio del portfolio, trabajo, apuntes de clase, etc.), porque en las demás notas no hubo suspensos, todo lo contrario, notas altísimas.

Hay que destacar que la motivación y sensación de los alumnos suspensos no pasaba por el sentimiento de fracaso, sino de superación, pues era mucho el tiempo dedicado y trabajo realizado a lo largo de toda la actividad, dando al alumno la oportunidad de comprobar en él actitudes nuevas como la constancia, el interés, el esfuerzo y la resolución de todos los problemas que se producían durante el trabajo. Es importante destacar cómo se observaba la salida de estos alumnos de la desidia, inactividad y falta de sentido en las cuales están inmersos. Algunos alumnos descubrieron su gusto por otras artes y destrezas que surgieron durante la experiencia (pintura, escultura, etc.)

De manera general todos los alumnos se sentían protagonistas de su aprendizaje, y quizás por vez primera de su vida escolar. El inconveniente que tiene este modelo, para mí, es la reducción de contenidos que se exige a la hora de conciliar las programaciones  y dichas actividades, con un agravante más, el excesivo tiempo que requieren estas actividades para su realización. Este es uno de los temas de fondo. ¿Cómo conciliar esta cuestión sin que afecte al contenido básico y obligatorio de aprendizaje que marca la ley en cada asignatura y nivel? ¿Es necesario plantear un nuevo currículo, con nuevas asignaturas y distintos métodos de aplicación? ¿Es mejor muchos contenidos o buenas aplicaciones? ¿Es mejor aprender grandes saberes o desarrollar las destrezas?

Espero que os haya animado a trabajar en competencias con los alumnos y en especial con los más desmotivados, pues ellos son nuestro objetivo y motor para seguir en esta bonita e importante  profesión.

Un saludo a todos

Amelia Álvarez Rodríguez

Profesora de Religión Católica en la Escuela Pública.



escrito el 3 de marzo de 2010 por en Experiencias

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2 Comentarios en Una actividad extraescolar por competencias – Amelia Álvarez

  1. Leonor | 06-03-2010 a las 19:58 | Denunciar Comentario
    1

    Hola ,Amelia, mi nombre es Leonor, soy maestra boliviana de Primaria( 6to. 7mo y 8vo, estudiantes de 11,12, y 13 años de edad) en el Área de Lenguaje y Estudios Sociales de una escuela Privada. En la noche trabajo con el mismo Nivel, misma area estudiantes entre 17 y 58 años Educación de Adultos.Lo que acabas de plantear , después de una experiencia fuera de aula es increíble, porque a mí también me pican los pies para salir del aula y he tenido muchas experiencias de las que tú acabas de realizar, pero solo con niños de la escuela regular.Descubres talentos, habilidades,saberes, afectos y desafectos, te maravillas con lo que pueden hacer algunos y con algunos te decepcionas, pero te da pie para ayudar a crecer reflexionando.
    Y después qué haces con los demás contenidos? de algún modo terminamos acomodando todo, pero la experiencia es inolvidable para nuestros niños y jóvenes y sobre todo para nosotros los maestros. Felicitaciones, sigue adelante,lo mejor que les puede pasar a nuestros estudiantes es pasar por estas experiencias educativas.

  2. juanma | 13-07-2010 a las 19:40 | Denunciar Comentario
    2

    Me ha resultado interesante y muy provechoso para mi trabajo este proyecto. En mi centro estoy intentando que sepamos sacarle mas partido a las salidas escolares pero aún existe el individualismo y nos limitamos apensar en la actividad como algo propio y no a compartir proyectos.

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